martes, 19 de mayo de 2009

Desmontando a Ícaro Moyano

Éste que veis aquí es Ícaro Moyano, director de comunicación de tuenti. Antes de empezar debo reconocer que le tengo un poco de manía, no tanto como persona (que no le conozco) sino como el personaje con el que desempeña su labor (espero que al final del post me entendáis), así que probablemente no sea muy objetivo aunque tampoco he pretendido serlo nunca.

Hay que reconocer que Ícaro, la persona, realiza su trabajo casi a la perfección. Pero como al hablar para un medio dejan de ser sus palabras para pasar a ser las de tuenti como empresa (ahí es donde empieza el personaje) tiene que soltar alguna que otra media verdad y es ahí donde empieza a caerme mal. Así que me he preguntado ¿Por qué lo hace tan bien? ¿Por qué tiene a la prensa con ganas de entrevistarle? ¿Por qué se llenan los auditorios donde da una conferencia? Y lo que me preocupa más, ¿por qué aplaudimos con los pies a sus mentiras? (Las de tuenti, aunque salgan por su boca. Quiero que esto quede muy claro). Para intentar no aburriros demasiado (que viniendo de mí es difícil, lo sé) lo he querido resumir en una serie de puntos:

  1. La imagen medida al milímetro. Yo ya he hecho con gente de mi entorno (tengo 25 años) el comentario: "¿habéis visto las pintas del fulano de tuenti?" Eso es porque tenemos en la cabeza la imagen tipo del director de comunicación de una empresa con proyección pública y ésta no encaja. Sin embargo para el chaval que usa tuenti más asiduamente, éste es el único rostro humano que puede ponerle, descubriendo en él las pintas del guay del instituto, ése que era siempre el primero en saltarse las normas.
  2. Se sabe su discurso al dedillo. Es facilisimo distinguir cuando alguien se ha preparado o le han escrito lo que tiene que decir, porque no dudan. Esto se ve muy bien en un político: fijaros cuándo hablan del tirón y cuándo sueltan un "ehmmmmm", en qué contextos, ante qué preguntas... Esto hay veces que es muy necesario (si eres director de comunicación, por ejemplo), pero Moyano no sólo se sabe un discurso en el que da datos y expone ejemplos sin mover una ceja, sino que lo repite una y otra vez allá donde va, y esto ya me gusta menos.
  3. Apela a las emociones de la audiencia. Este personaje habla a un público más genérico y tiene que responder en multitud de ocasiones a la pregunta: "¿Pero qué es eso de tuenti?" Qué mejor respuesta que la bonita historia de amigos de infancia que cuenta en los primeros veinticinco segundos de este vídeo, si es que hasta a mí me dan ganas de creermela. Pero cuánto dista de la explicación que da su creador, Zaryn Dentzel, en Innovae2009.
  4. Hace que lo fácil parezca difícil. Ahí por el minuto 3:35 me meo con la cara de interesante que pone cuando dice "Por ejemplo, ¿podríamos posicionar a nuestros usuarios en un mapa?", y todas las incógnitas como de peli de misterio que plantea sobre el tema. Primero, eso ya existe y se llama Google Latitude; segundo, (y esto es una apuesta personal) casi seguro que lo tienen ya calentito en el horno; conclusión logica: el usuario profano que desconoce que le están vendiendo humo, aplaudirá con las orejas cuando lo vea en su tuenti pensando en cómo se las habrán apañado para lograr eso que Ícaro se imaginaba hace no mucho. Están haciendo que lo fácil parezca muy difícil. Seth Godin lo explica a la perfección en su blog.
  5. Adapta su discurso a la audiencia. Incluso sin salirse de la misma entrevista. Esto es algo parecido a lo que ya hemos visto antes: a los medios de comunicación les cuento la historia de unos amigos, mientras que en un foro de innovación presento tuenti como una idea empresarial que requirió de un primer intento fallido para que éste saliera bien. Pues fijaros en cómo el propio Ícaro se tira toda la entrevista usando un lenguaje llano, sin dar demasiados datos para no marear, ejemplos sencillitos que hacen comprensible su discurso... Y justo cuando le preguntan por la publicidad tarda apenas tres segundos en hablar de "segmentaciones publicitarias". No quiere que los potenciales anunciantes le tomen por "el malo del Insti", sino por un profesional, que sabe del negocio y por ello les puede ofrecer una serie de garantías.

Puedo estar equivocado, puedo no tener ni idea de lo que digo. Pero éste es mi blog y esto se me pasa por la cabeza. Vosotros me diréis qué os parece.

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3 comentarios:

  1. ¿Vamos, que es un gran comunicador y defiende los intereses de la empresa que le paga a muerte (incluso adaptando su propia imagen)?
    Qué mal oye.

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  2. Lo he vuelto a leer y mi pregunta es ¿qué has desmontado? Le has puesto por las nubes...

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  3. Sólo tenía ganas de analizar cómo hace su trabajo y por qué la gente (por lo general) se queda embobada cuando lo único que hace es vender humo. Será porque hace muy bien su trabajo...

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